Los 120 días de Sodoma (II)

29 abril, 2010

EL DUQUE DE BLANGIS

“Hay muchas personas que sólo se entregan al mal cuando su pasión les arrastra; recuperados de su extravío, su alma tranquila recupera plácidamente el camino de la virtud, y pasando así su vida de combates a errores y de errores a remordimientos, se mueren sin que sea posible determinar exactamente qué papel han jugado en la Tierra. Dichos seres deben de ser desgraciados: siempre fluctuantes, siempre indecisos, pasan toda su vida detestando por la mañana lo que han hecho por la noche. Convencidísimos de arrepentirse de los placeres que saborean, se estremecen al permitírselos, de manera que se vuelven a un tiempo tan virtuosos en el crimen como criminales en la virtud. Mi carácter más firme jamás se desmentirá de esta manera. Yo no vacilo jamás en mis opciones y, como estoy siempre seguro de encontrar el placer en lo que hago, jamás acude el arrepentimiento a embotar el atractivo. Firme en mis principios, porque desde mis más jóvenes años lo establecí con seguridad, actúo siempre en consecuencia respecto a ellos. Me han hecho conocer el vacío y la nada de la virtud; la odio y jamás se me verá volver a ella. Me han convencido de que el vicio estaba hecho para hacer sentir al hombre esta vibración moral y física, fuente de las más deliciosas voluptuosidades; me entrego a él. Muy pronto me coloqué por encima de las quimeras de la religión, absolutamente convencido de que la existencia del creador es un escandaloso absurdo en el que no creen ni los niños. No siento ninguna necesidad de refrenar mis inclinaciones con la intención de complacerle. Yo he recibido estas inclinaciones de la naturaleza y la irritaría resistiéndome a ellas; si me las ha dado malas, es porque así convenía necesariamente a sus intenciones. Sólo soy en sus manos una máquina que ella mueve a su capricho, y no hay ni uno de mis crímenes que no le sirva; cuantos más me aconseja, más necesita: sería necio si me resistiera a ella. Así que sólo tengo contra mí las leyes, pero yo las desafío, mi oro y mi fama me colocan por encima de esas plagas vulgares que sólo deben herir al pueblo.”

Por favor, si alguien conoce una traducción mejor, ¡que lo diga!

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